Invictus (Original: Invictus, The Human Factor)

Ayer pude ver, por fin, otro estreno de la mano de Clint Eastwood como director, con su actor fetiche Morgan Freeman. Con un conjunto de productoras repaldando el proyecto como Warner Bros. Pictures / Spyglass Entertainment / Malpaso Productions / Revelations Entertainment.
Evidentemente no esperaba ver otra joya como “Un jinete pálido”, pero me acerqué a la película con mente abierta a pesar de ser una gran defensora de la biografía de Nelson Mandela; Invictus no es un gran film pero Eastwood como director mantiene un altísimo nivel, tanto en su labor técnica como su capacidad de narración, mostrando una pelicula que intenta abordar el tema del racismo a través del deporte, una historia que, aunque deja mostrar el entusiasmo del director, cualquier otro hubiera caido en un patético sentimentalismo.
El encargado de adaptar el guión para el cine fue Anthony Peckham, porque esta es una película biográfica basada en hechos reales que recogió John Carlin en su libro "The Human Factor: Nelson Mandela and the Game That Changed the World".
Con una música étnica y emocional de Kyle Eastwood y Michael Stevens y una soberbia fotografía de Tom Stern. Un reparto que convina pesos pesados de la actuación con desconocidos: Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Julian Lewis Jones, Adjoa Andoh, Patrick Mofokeng, Matt Stern, Leleti Khumalo.
Historia:
Tras un apartheid demasiado reciente, el lider negro Nelson Mandela (Morgan Freeman), mostrando todavía marcas de los grilletes en sus miembros, consigue conquistar democráticamente el gobierno del país que tanto lo ansiaba. Pero su situación no es nada envidiable, tras años de opresión, el pueblo negro quería una justicia que rallaba la venganza.
Aunque la mayoría de los ciudadanos de Sudáfrica quería un cambio este no sería posible si no se perdonaba y olvidaba todo lo pasado y era indispensable la unión entre la minoría adinerada y la gran masa proveniente de los guetos y pueblos.
Mandela empezó por su propio ambiente privado, permitiendo que funcionarios blancos, que colaboraron con el Apartheid siguan trabajando para él e incorporar agentes del antiguo servicio secreto a sus guardaespaldas personales. Otra maniobra que sorprendió a propios y extraños fue apoyar a la selección Sudafricana de rugby, los Springbok, símbolo hasta ahora de la opresión Afrikaners, y a su capitán Francois Pienaar (Matt Damon) para que les transmitieran a todos una sensación de patria, una identidad nacional, conseguir que tanto negros, blancos, ricos o pobres se sintieran, ante todo, sudafricanos. Y la simiente de esa “unión” se la ofrecía ser el país anfitrión del campeonato del mundo de rugby de 1995, tras años de ser excluidos de las competiciones debido al apartheid.
Comentario Personal:
La pelicula sigue siendo un producto made in Eastwood con unos diálogos simples, fácilmente entendibles, con planos muy logrados, y llena de detalles significativos e historias secundarias como las de los guardaespaldas, un blanco y un negro, quienes, en ocasiones, nos hacen sonreir en momentos puntuales, debido a su "extraña" relación y nos muestran el acontecimiento desde dentro. Y sobre todo sigue su dogma de buscar el perdón por encima del pesar de la venganza.
Donde quizá falle que pasa de puntillas sobre el tema político y familiar de Mandela (le acecharon varios escándalos que nunca se aclararon si fueron reales o maliciosa propaganda Afrikaners) Sin embargo el relato te atrapa, por su fuerza, el compañerismo que reflejan estos deportes, a pesar de que es la historia clásica de perdedores, donde, tras mucho esfuerzo hacia una victoria necesaria y redentora, no sólo para ellos sino
para un país entero.
Morgan Freeman se enfrenta al gran Nelson Mandela, que según parece en la versión original exibe un acento surafricano y clava su forma, sus pausas, su manera de decir las cosas. En la doblada, donde la vi yo, nos recreamos en sus miradas, en su cordialidad tanto con amigos como con enemigos, su afán de hacer visible lo invisible, la calidad humana, esa capacidad de sacar conclusiones benefactoras de las pequeñas cosas de la que siempre hizo gala Mandela y sobre todo esa determinación resumida en un extracto de un poema: “Soy amo de mi destino, capitán de mi alma”.
Matt Damon también está creíble como el capitán de los Springboks, Francois Pienaar, aguantando heroicamente los planos que se enfrentra a Freeman (que no es poco), el resto del equipo formado por un grupo de secundarios sólido, intérpretes desconocidos, que refuerza la sensación de "realidad".
Los aciertos continúan con una potentísima puesta en escena y el uso de recursos extraños como la música pop.
Quizás fue un poco exagerado que el partido final durase cerca de media hora de película (parecía un partido de Oliver y Benji), sé que el rugby desempeña un papel muy importante, aunque como ignorante que soy no me enteré de nada.
- Spoiler:
Última edición por Lady_Cats el Jue Feb 04, 2010 11:19 am, editado 3 veces




















. Desde luego las reconstrucciones de personajes historicos siempre plantean en mi una duda.. "¿hasta que punto es veridica esta pelicula y sus hechos?" distorsionan en ocasiones lo suficiente la realidad para que de una idea equivocada, en ocasiones demasiado positiva de la historia y sus protagonistas. Como pasara con "La Lista de Schindler" 



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